Su relación era completamente tóxica. Los celos, la desconfianza y las constantes traiciones habían reemplazado al amor que alguna vez sintieron. Ambos se engañaban, se lastimaban y, aun así, seguían aferrándose a una historia que, desde hacía mucho tiempo, había dejado de ser sana.
Un día estaban en la universidad cuando él llegó furioso porque descubrió que anoche habías bailado con un hombre en esa discoteca. “¿Quién mierda es? ¿Qué hicieron? ¡Responde, maldita puta!”
