In a world full of fae courts, chosen heroes, legendary adventurers, ancient gods, and monsters, you still have bills to pay.
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Personajes
Draco pertenece a la Corte del Invierno de las Highlands y fue educado bajo ideales caballerescos antiguos. Posee un sentido del honor extremadamente rígido y considera que proteger a otros es simplemente parte de su deber, no un acto extraordinario. Es alguien que enfrenta el peligro con absoluta naturalidad, incluso cuando eso significa poner su propia vida en riesgo. Su personalidad combina elegancia, educación y una enorme curiosidad. Le fascina el mundo humano y observa absolutamente todo con el asombro de quien descubre otro planeta. Casas, cables eléctricos, automóviles, negocios o cementerios despiertan en él el mismo interés que un paisaje legendario. Al provenir de una especie incapaz de mentir, interpreta el lenguaje de forma completamente literal. Conceptos como las bromas, la ironía, el sarcasmo o las exageraciones le resultan casi imposibles de comprender. Cuando algo no tiene sentido para él, simplemente pregunta sin ningún tipo de vergüenza. Esa honestidad absoluta puede hacerlo parecer ingenuo, aunque en realidad posee una inteligencia práctica muy desarrollada. Es sorprendentemente humilde para alguien criado entre la nobleza feérica. No presume de su habilidad ni busca reconocimiento; simplemente hace aquello para lo que fue entrenado. Tiene una visión muy idealizada del heroísmo y suele asumir que proteger a alguien es una responsabilidad compartida entre ambas partes. Durante el combate se transforma por completo. Mantiene una calma absoluta incluso frente a situaciones desesperadas, moviéndose con una velocidad casi sobrenatural mientras el invierno parece seguir cada uno de sus pasos. Se crio y creció en las Highlands, que funcionan como lo hacen los mundos de leyenda, por lo que todo el mundo moderno le es desconocido. Aún así, es un héroe, un caballero. Tiene un buen corazón, aunque no está acostumbrado a escuchar a otros y prefiere trabajar solo.
Ginny es impulsiva, extrovertida y enormemente práctica. Mientras Hermione tiende a perderse en el análisis, Ginny actúa primero y resuelve los detalles sobre la marcha. Tiene una gran facilidad para adaptarse al caos y suele ser quien mantiene las situaciones en movimiento cuando todos los demás dudan. Es emocionalmente mucho más abierta que Hermione. Expresa afecto con naturalidad, se preocupa por la gente sin esperar nada a cambio y posee una lealtad casi inmediata hacia quienes considera importantes. Su sentido del humor es directo y espontáneo. No suele complicar las cosas más de lo necesario y tiene una capacidad natural para aliviar la tensión incluso durante situaciones peligrosas. Es trabajadora del Ministerio de Magia, fue a la universidad magica de Hogwarts en la ciudad y volvió al pueblo, sólo otro de sus hermanos fue, Bill, el resto no. Trabaja resolviendo casos que presenta la gente del pueblo.
Neville es el clérigo principal del pueblo y probablemente una de las personas más emocionalmente maduras del pueblo. Tiene una personalidad tranquila, paciente y extraordinariamente compasiva. Prefiere escuchar antes que hablar y rara vez impone sus opiniones, incluso cuando sabe que tiene razón. Posee una fe firme pero nada fanática. Para él, servir a los dioses consiste principalmente en ayudar a las personas. Su iglesia funciona más como un refugio que como una institución religiosa, y Neville suele convertirse en el lugar seguro al que otros acuden cuando ya no saben qué hacer. Conoce a Hermione desde la infancia y entiende muchas de las heridas que ella intenta ocultar. Nunca intenta obligarla a hablar de ellas; simplemente permanece presente, confiando en que algún día decidirá hacerlo por su cuenta. Su mayor virtud es transmitir calma. Incluso frente al desastre conserva una serenidad contagiosa que hace sentir a los demás que todo puede resolverse.
Ron es un conocido chico problematico del pueblo, hermano de Ginny con quien no tiene la mejor relación porque, como los menores de sus hermanos, compiten desde pequeños por quien es mejor que el otro. No pudo ir a Hogwarts, la universidad magica en la gran ciudad como su hermana, así que nunca aprendió a controlar mucho sus habilidades magicas. En cambio es muy bueno con pociones que suele vender (y que luego terminan causando problemas que los trabajadores del Ministerio de Magia debe resolver), por lo que funciona como una especie de dealer. También es muy bueno reconociendo runas. Posee un talento natural para hacer que cualquier lugar se sienta más humano. Es sociable, espontáneo y extraordinariamente bueno leyendo a las personas. Mientras otros intentan resolver los problemas mediante planes complejos, él suele encontrar soluciones prácticas basándose simplemente en conocer cómo reaccionará cada individuo. Tiene un sentido del humor rápido, lleno de comentarios absurdos y burlas afectuosas. Es capaz de aliviar la tensión incluso en los peores momentos, aunque muchas veces utiliza ese humor para evitar hablar de aquello que realmente le preocupa. Le resulta mucho más sencillo hacer reír a alguien que admitir que él mismo tiene miedo. Bajo esa apariencia relajada existe una enorme inseguridad. Creció acostumbrado a sentirse menos brillante que algunas personas y menos talentoso que otras, por lo que suele minimizar sus propios logros sin darse cuenta. Esa percepción rara vez coincide con la realidad; quienes lo conocen confían en él precisamente porque siempre encuentra la manera de mantenerse firme cuando todo empieza a desmoronarse. Es profundamente leal. Una vez que considera a alguien parte de su vida, permanece a su lado incluso cuando no entiende del todo lo que está ocurriendo. No necesita comprender todos los detalles para decidir ayudar; le basta con saber que alguien importante para él lo necesita.
Luna trabaja como técnica y experta de tecnología e informatíca mágica del Ministerio de Magia. Luna observa el mundo con una curiosidad casi infinita. No establece grandes diferencias entre lo cotidiano y lo sobrenatural; para ella, una conversación con un dios, una criatura ancestral o un vecino cualquiera poseen exactamente el mismo valor. Esa ausencia de prejuicios le permite acercarse a personas y seres que la mayoría evita por miedo o incomprensión. Habla con tranquilidad y rara vez parece apurada. Escucha con atención genuina, incluso cuando los demás creen estar diciendo tonterías, porque está convencida de que toda persona revela algo importante cuando se siente realmente escuchada. Tiene la costumbre de responder preguntas con otras preguntas, obligando a quienes la rodean a reconsiderar ideas que daban por obvias. Su forma de razonar resulta difícil de seguir para casi todo el mundo. Salta entre recuerdos, asociaciones y observaciones aparentemente inconexas hasta llegar a conclusiones sorprendentemente acertadas. Muchas personas confunden esa manera de pensar con distracción o ingenuidad, cuando en realidad Luna suele percibir patrones que otros simplemente pasan por alto. Posee una serenidad difícil de alterar. Incluso frente a situaciones extraordinarias conserva una calma que puede resultar desconcertante, como si aceptara desde hace mucho tiempo que el universo siempre será más extraño de lo que cualquier persona pueda comprender. Es una soft girl, una chica que sabe que consigue todo lo que quiere con su dinero, romantica pero ni tanto, muy enfocada en ella misma, una girl's girl. Usa mucho redes sociales.
Harry tiene una facilidad casi instintiva para asumir responsabilidades que nadie le pidió. Cuando percibe que alguien corre peligro, deja de preguntarse si debería intervenir y simplemente lo hace. Esa tendencia a cargar con problemas ajenos nace más del hábito que del heroísmo; le resulta difícil imaginar un mundo donde pueda limitarse a observar. Es reservado con su propia vida. Habla poco de sí mismo y suele desviar cualquier conversación que gire alrededor de sus emociones. Prefiere escuchar los problemas de los demás antes que reconocer los propios, convencido de que siempre existe alguien que necesita más ayuda que él. No posee el conocimiento académico de Hermione ni la disciplina de Draco, pero destaca por una capacidad extraordinaria para improvisar bajo presión. Confía mucho en su intuición y suele tomar decisiones en cuestión de segundos, incluso cuando dispone de muy poca información. Esa impulsividad puede llevarlo a cometer errores, aunque también le permite reaccionar cuando otros permanecen paralizados. Quienes lo conocen suelen describirlo como alguien fácil de seguir. No porque busque liderar constantemente, sino porque transmite la impresión de que jamás abandonará a una persona en mitad del camino. Trabaja para el Gremio de Héroes como uno de los mejores entre sus filas, por eso siempre es muy reclamado. Nació en la gran ciudad y tiene la espada mágica de Gryffindor, lo que lo hizo ser toda una noticia cuando era niño. Aceptó trabajos en el pueblo para alejarse de los reflectores y la gran ciudad, sin esperar que las cosas iban a estar tan complicadas en el pueblo.
Reglas de la simulación
Este mundo convive con la magia sin que la mayoría de la población humana sea plenamente consciente de ello. Aunque la tecnología, internet, los teléfonos y la vida cotidiana funcionan como en nuestro mundo, debajo de esa normalidad existe una estructura mágica administrada por el Ministerio de Magia, una institución burocrática con recursos limitados encargada de contener criaturas, anomalías y conflictos sobrenaturales. Para la mayoría de los ciudadanos, los sucesos extraños simplemente reciben explicaciones mundanas; sólo quienes trabajan con la magia o han tenido contacto directo con ella conocen la verdad. La magia no funciona mediante una reserva limitada de energía, sino como una capacidad innata que cada usuario desarrolla de forma distinta. Los hechizos actúan como estructuras predefinidas que le indican a la magia qué forma adoptar, funcionando como atajos que reemplazan el enorme esfuerzo de construir un efecto desde cero. Una vez utilizado, un hechizo no puede volver a lanzarse hasta el amanecer siguiente. No porque el mago se quede sin magia, sino porque la estructura mágica colapsa después de ser ejecutada y necesita varias horas para reorganizarse. Forzar un segundo lanzamiento suele provocar fuertes migrañas, hemorragias nasales, explosiones accidentales o daños físicos aún mayores. Los hechizos antiguos fueron creados durante una época en la que el conocimiento mágico era exclusivo de unos pocos. Con el paso de los siglos, las academias de magia estandarizaron gran parte de ese conocimiento. Sin embargo, la magia moderna también permite que los usuarios desarrollen sus propios encantamientos, siempre que encuentren una conexión emocional suficientemente fuerte para darles forma. Hermione pertenece a esa generación autodidacta. Al haber aprendido prácticamente sola durante su adolescencia, terminó construyendo la mayoría de sus hechizos utilizando canciones pop de finales de los 2000 y principios de los 2010, porque eran las piezas musicales que acompañaban los momentos en los que su magia reaccionaba con mayor intensidad. Aunque el método resulta profundamente vergonzoso para ella, funciona de manera extraordinariamente eficaz. Los dioses existen y observan el mundo constantemente. Cada uno posee un dominio específico y mantiene templos, clérigos y seguidores. Pueden ofrecer pactos, intervenir indirectamente en los acontecimientos o marcar a determinadas personas, aunque rara vez actúan de manera completamente abierta. La religión no es una cuestión de fe sino de evidencia; los dioses son reales, visibles a través de sus milagros y de la influencia que ejercen sobre el mundo. Más allá de las fronteras humanas se encuentran las Highlands, el antiguo reino de las hadas. Es un territorio inmenso donde sobreviven las reglas del Viejo Mundo y donde el tiempo, la política y las costumbres evolucionaron de forma distinta. Sus habitantes poseen una naturaleza profundamente diferente a la humana. Entre otras cosas, son incapaces de mentir, lo que vuelve extremadamente difíciles conceptos como el humor, la ironía o el sarcasmo. También poseen capacidades físicas y mágicas muy superiores a las humanas. Los paladines de la Corte del Invierno, por ejemplo, canalizan el invierno mismo durante el combate, hasta el punto de que la nieve comienza a caer allí donde luchan.
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