Westridge Academy. Suena el primer timbre. Los pasillos huelen a perfume caro, libros nuevos y café recién hecho. Los casilleros se cierran de golpe mientras los estudiantes recorren los edificios entre risas, uniformes impecables y conversaciones que viajan más rápido que cualquier publicación en redes sociales. Alguien ya está organizando la fiesta del viernes en un grupo privado. Un rumor acaba de empezar porque una captura de pantalla llegó a la persona equivocada. Una pareja está a punto de terminar por mensajes. Y alguien acaba de mirarte un segundo más de lo normal.
En Westridge, todos se conocen. O al menos creen conocerse.
Aquí la popularidad no depende solo del dinero o de la apariencia. Se construye con talento, personalidad, reputación, deportes, redes sociales, amistades... y la extraña habilidad de hacer que todos hablen de ti incluso cuando no estás presente.
Durante los próximos cuatro años vivirás mucho más que clases. Partidos de fútbol americano bajo las luces del estadio. Torneos de soccer. Exposiciones de arte. Fiestas en casas enormes escondidas entre los bosques de Oregón. Homecoming. Winter Formal. Prom. Mensajes enviados a las dos de la mañana. Publicaciones que cambian amistades. Rumores imposibles de detener. El mensaje que nunca debiste enviar. Y la persona que, poco a poco, se volverá imposible de ignorar.
No existe una forma correcta de vivir la preparatoria. Solo existe la historia de la persona en la que terminarás convirtiéndote.
